La decisión de condonar la deuda a estos países es un paso fundamental para posibilitar su desarrollo, pero no debe ser el único. Es necesario también que se promueva un comercio justo.
MADRID.-El Banco Mundial cancelará la deuda a 17 de los países más pobres a partir del próximo 1 de julio. Bolivia, Honduras, Guatemala, Guayana y otras 13 naciones africanas se ahorrarán cerca de mil millones de dólares cada año durante los próximos 40, un total de 37.000 millones de dólares.
La decisión del BM supone un importante y necesario avance para que sea posible reducir a la mitad la pobreza en 2015.
En la última Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural celebrada en Porto Alegre, la FAO advertía que en las condiciones actuales serían necesarios 146 años para cumplir los Objetivos del Milenio (ODM) propuestos por la ONU en el año 2000.
El índice de pobreza se estanca en la mayoría de los países africanos y en algunas zonas de América Latina y Asia Central no deja de aumentar.
La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) sigue siendo escasa. Seis millones de personas dejan de pasar hambre cada año, mientras que para cumplir el objetivo marcado por la Cumbre del Milenio en Nueva York deberían ser más de 22 millones los que tendrían que conseguir la alimentación necesaria para vivir.
Para alcanzar la educación básica universal en 2015, el personal docente tendría que aumentar un 20% en los países empobrecidos y la AOD en 5.600 millones de dólares cada año.
Mientras que hay 1.000 millones de personas que siguen sin tener acceso al agua potable, la inversión privada en el mercado del agua es similar a la AOD destinada al acceso universal al líquido vital.
De los 6,5 millones de infectados por el VIH en todo el mundo, sólo el 15% tiene acceso a los fármacos antivirales.
Según el PNUD, serían necesarios 80.000 millones anuales para garantizar el acceso universal al agua potable, a una alimentación decente, a la educación básica y a los cuidados básicos de la salud.
La decisión de condonar la deuda a estos países es un paso fundamental para posibilitar su desarrollo, pero no debe ser el único.
Es necesario también que se promueva un comercio justo que permita a los países empobrecidos a dejar de importar aquellos productos que pueden fabricar y que se prohíba la venta de armas a aquellas naciones que no cumplan con los objetivos para el desarrollo.
Los subsidios agrícolas no desaparecerán, si se cumple lo acordado en la última Ronda de Desarrollo celebrada en Hong Kong, hasta el año 2013.
Las reglas del juego continuarán siendo injustas hasta entonces. 1.100 millones de personas sobrevivirán con menos de un dólar diario mientras que cada vaca europea, gracias a la Política Agraria Comunitaria de la UE, recibirá una subvención diaria de 2,20 dólares.
En Ruanda, uno de los países africanos a los que el BM condonará la deuda, sólo el 41 % de la población tiene acceso al agua potable y el 26 % de sus habitantes no sabe leer ni escribir.
La esperanza de vida de un ruandés es de 41 años, pero el gasto anual en armas de este país africano es superior a 29 millones de dólares, un 4,5 % de su PIB.
Los países del G-8, quienes impulsaron la condonación de la deuda a los países más pobres en la cumbre celebrada en Gleneagles el verano pasado, son responsables del 84% de las exportaciones mundiales de armas que tienen lugar cada año según Intermón.
La condonación de la deuda es la primera piedra para el desarrollo social de estos 17 países empobrecidos.
La segunda debería ser exigir a sus gobiernos que destinen este dinero a mejorar el sistema educativo y sanitario, el acceso al agua potable salubre, a eliminar la explotación infantil, y a erradicar el hambre y la pobreza.
La tercera, evitar que las ayudas para el desarrollo se destinen a financiar guerras o a enriquecer a elites corruptas.
Los ODM continúan siendo factibles desde una perspectiva técnica y económica. Que se alcancen en 2015 o en el año 2150 dependerá de que los países ricos reconozcan que la deuda está pagada y que los empobrecidos sepan administrar sus recursos. Crear un mundo libre de pobreza es cuestión de voluntad.